martes, 1 de enero de 2019

Mensaje Hipolito Abreu (Tupamaro) 1ero Enero 2019



Mensaje del año viejo, traído por su vigencia, del baúl de los recuerdos para este 2019 de dura lucha...

Ha culminado un nuevo año, han sido 365 días de dura batalla antiimperialista, 365 días signados por la resistencia de los pueblos que a diario luchan contra la elite que controla el sistema, 365 días donde se sigue agudizando en el mundo la crisis general del capitalismo, donde el fenómeno histórico del conflicto de la lucha de clases se muestra cada vez con mayor nitidez.
No es casual, que la gran burguesía internacional vea enemigos en todas las latitudes del planeta, tampoco lo es que abran frentes de guerra a escala global, desarrollando una ofensiva demoniaca que a diario el complejo mediático “maquilla” a su imagen y semejanza, presentando al atacante genocida como héroe y a la víctima que se defiende como criminal.
Es la épica batalla del bien contra el mal en la cual nos encontramos inmersos, es la moral decadente del sistema esclavista que se niega a morir, contra la moral renovadora de quienes luchamos por la instauración de un mundo sin opresores ni oprimidos.
Cierto es, que vivimos tiempos donde el imperialismo con su maquinaria de control social insiste en construir el hombre y la mujer unidimensional, cuya única dimensión no sea otra que la aceptación de la inhumana relación amo-esclavo, expuesta por la elite mundial como una verdad eterna propia del totalitarismo burgués. 
Sin embargo, al igual que el ser humano aprovecha la tradición del año nuevo como un estado de la mente para renovar la esperanza y revitalizar el espíritu, del mismo modo, año tras año, vemos como se fortalece la condición natural del ser humano en su deseo de ser libre. 
Para ello, los revolucionarios nos valemos de muchas cosas, una de ellas, la utopía de vivir en un mundo mejor como el compromiso social de luchar sin descanso contra un enemigo -el imperialismo-, que en teoría lucen invencibles, pero que nuestra visión del mundo nos lleva a luchar hasta lograr su derrota absoluta.
En esta circunstancia, la Revolución Bolivariana, al igual que la Revolución Cubana, la causa Palestina, la irreverente Corea del Norte, etc. se han convertido en referentes mundiales en la lucha contra el imperio, en el alimento moral del cual se nutren legiones de revolucionarios en el mundo que a diario se organizan y movilizan contra los gendarmes de la nueva era.
Por esta razón, más allá del deseo de apropiarse de nuestras inmensas reservas naturales, es que vemos como desde los centros del poder mundial (Washington, Paris, Berlín, etc.) se ha desatado toda la furia imperialista, que bajo la figura del bloqueo económico internacional busca ahogar el grito libertario surgido desde la Patria de Bolívar.
Para desmoralizarnos, la gran burguesía descalifica a los bolivarianos; nos llaman corruptos, a pesar de que la corrupción es un patrimonio creado por las clases dominantes a lo largo de la historia; nos llaman incapaces, a pesar de que hemos podido resistir a pie firme -y en victoria- la cruel embestida del imperio más poderoso jamás conocido desde la antigüedad hasta nuestros tiempos; incluso, nos llaman terroristas, a pesar que son ellos los que inician guerras y masacres en masa.
Si camaradas, inicia un nuevo año en la era cristiana y se aproximan tiempos de dura batalla, por tanto es tiempo propicio para renovar nuestros compromisos de vida, tanto personal como colectivo, es tiempo para renovar nuestro estado de pensamiento, cerrar e iniciar una nueva etapa, es tiempo para reflexionar tanto lo positivo como lo negativo en nuestras vidas, es momento para corregir nuestros errores y seguramente para cometer otros nuevos, en fin, estamos en el instante justo para mirar el futuro con el compromiso de ser cada día mejores, de ser cada día mejores revolucionarios, es el momento preciso para mirar la senda recorrida para darse cuenta que vamos por el camino correcto.
Finalmente, quiero en este poco usual mensaje de inicio de año, aprovechar estas últimas líneas para desearles a mis camaradas, un año combativo lleno de victorias; a los que no son camaradas, pero que no llego a calificar como mis enemigos, les deseo que el Dios Proletario ilumine su conciencia para que se sumen a este proyecto colectivo llamado Revolución Bolivariana, proyecto que sólo será posible cuando logremos la acumulación de fuerzas necesarias para erradicar a la corrupción que esta enquistada en nuestra sociedad, cuando podamos romper con la dependencia institucional e iniciemos una verdadera era productiva post-rentista y cuando dejemos de lado la alienación capitalista y nos comprometamos a erigir el hombre y la mujer multidimensional, capaz de ver y comprender que si es posible construir un mundo mejor.
A mis enemigos, les deseo que tengan el peor de los años, que sientan como el castillo de naipes llamado capitalismo se les derrumba poco a poco frente a sus ojos, que el mismo terror que han sembrado a los desvalidos del mundo le oprima sus desalmados corazones, que entren en desespero y cometan los errores necesarios para que poco a poco se aproximen al abismo de su derrota y a su necesaria desaparición. 
Sobre este último párrafo, seguro estoy que no faltará quien me llame violento, pero como bien lo dijo Bertolt Brecht: “Al río que todo lo arranca lo llaman violento, pero nadie llama violento al cause que lo oprime.”
¡Entre vencer o morir, necesario es vencer! 
¡FELIZ AÑO! 
Unidad, Lucha, Batalla y Victoria…. ¡Venceremos!

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